Por qué dejamos de escuchar a nuestro cuerpo

Por qué dejamos de escuchar a nuestro cuerpo

Quédate unos minutos. Esto que estás a punto de leer puede cambiar la forma en que te relacionas con tu cuerpo a partir de hoy.

¿Y si tu cuerpo llevara años intentando decirte algo que tu mente decidió no escuchar?

Una historia que probablemente conoces

Piensa en alguien que lleva meses con el cuello tenso y le echa la culpa a la almohada. Cambia de almohada, después de posición para dormir, hasta de colchón. La tensión sigue ahí, porque nunca fue la almohada. Era el estrés acumulado que el cuerpo llevaba cargando sin que nadie lo notara, hasta que se instaló en un solo punto y ya no se pudo ignorar.

Casi todas tenemos una versión de esta historia. La diferencia no está en si el cuerpo avisó, sino en cuánto tiempo tardamos en darnos cuenta de que sí lo hizo.

Lo que dice la ciencia

Esto no es solo intuición. Después del Proyecto del Genoma Humano, la ciencia descubrió que los genes no funcionan como un destino fijo: existe un campo llamado epigenética que estudia cómo nuestros hábitos y el ambiente en el que vivimos determinan qué genes se activan y cuáles permanecen dormidos. El estrés sostenido, la falta de descanso y el ignorar señales del cuerpo durante años no son neutros. Son parte de ese ambiente interno que el cuerpo está leyendo todo el tiempo.

Además, no escuchamos con un solo cerebro. El sistema nervioso entérico, la red de neuronas que recubre el tracto digestivo, es tan extensa que la ciencia la llama con frecuencia el segundo cerebro. El gastroenterólogo Michael Gershon, quien acuñó ese término hace más de dos décadas, mostró que esta red se desarrolla desde las primeras semanas de vida y se comunica de forma constante con el sistema nervioso central. Esa sensación de "algo no anda bien" que a veces sentimos primero en el estómago no es casualidad. Es ese segundo cerebro hablando antes de que la mente tenga las palabras.

Hay una forma sencilla y comprobada de escuchar a ambos: la respiración. Cuando bajamos el ritmo respiratorio a un rango lento y constante, la variabilidad de la frecuencia cardíaca mejora y el sistema nervioso pasa de un estado de alerta a uno de calma. Es una de las pocas herramientas que puedes usar en cualquier momento del día, sin nada más que tu propia atención.

Lo que puedes hacer hoy

No hace falta cambiar toda tu rutina para empezar. Tres cosas simples, para hoy:

Tu práctica de hoy

1  Detente treinta segundos en algún momento del día y pregúntate qué siente tu cuerpo ahora mismo, sin juzgar la respuesta.

2  Anota en una nota del teléfono o en un papel una sola palabra que describa cómo se siente tu cuerpo hoy.

3  Antes de dormir, recorre mentalmente tu cuerpo de la cabeza a los pies, sin intentar cambiar nada, solo notando.

 

La reflexión de hoy

Si tu cuerpo pudiera hablar sin filtros hoy, ¿qué crees que te habría dicho? No hace falta responderla de inmediato. A veces basta con dejarla abierta.

 

Cuéntanos en los comentarios: si tu cuerpo pudiera hablarte sin filtros hoy, ¿qué crees que te diría?

Back to blog

Leave a comment

Please note, comments need to be approved before they are published.