Lo que yo hago cada día — mi práctica espiritual sin adornos
Share
Hoy quiero contarles algo que normalmente no comparto tan abiertamente.
Mi rutina espiritual real. No lo que suena bien en un artículo. No la versión perfecta. Lo que realmente hago cada día y que para mí representa vivir desde adentro.
No es complicado. No requiere horas. Pero es consistente. Y esa consistencia es lo que hace la diferencia.
En la mañana: medito con los Bio Resonadores
Lo primero que hago al levantarme — antes del teléfono, antes de pensar en el día — es meditar con los Bio Resonadores.
Los Bio Resonadores son reguladores de frecuencias que trabajan con la energía del cuerpo. Para mí son una herramienta poderosa porque me ayudan a entrar en calma desde el primer momento. En ese estado soy consciente de mi respiración. No estoy pensando en lo que sigue. Estoy simplemente ahí, conmigo.
Ese momento en la mañana lo cambia todo. El tono con que empiezas el día es el tono con que lo vives.
Si no tienes Bio Resonadores puedes empezar con esto:
Antes de levantarte, cierra los ojos.
Respira profundo tres veces sintiendo cada respiración.
Decide cómo quieres sentirte hoy — no lo que harás, cómo quieres sentirte.
Durante el día: me pregunto si estoy en piloto automático
Esto no lo hago en un momento fijo. Lo hago cuando lo recuerdo. Y cada vez me pregunto algo simple: ¿estoy presente ahora o estoy en automático?
A veces la respuesta es que sí — que estoy corriendo sin elegir, reaccionando en lugar de responder, con la guardia arriba cuando no hace falta.
Y cuando me doy cuenta de eso simplemente bajo la guardia. Respiro. Vuelvo a elegir desde un lugar más tranquilo.
No se trata de ser perfecta. Se trata de notarlo y elegir diferente cuando puedes.
Puedes hacer esto también:
Pon una alarma una o dos veces al día que diga solo: ¿estás presente?
Cuando suene detente un segundo. Respira. Observa cómo estás. Eso es todo.
En la noche: agradezco e imagino
Antes de dormir hago una meditación corta con los Bio Resonadores. Primero agradezco el día que tuve, no solo las cosas buenas, sino todo. Cada experiencia tiene algo que enseña.
Y luego imagino el día de mañana. No lo planeo, lo imagino. Cómo quiero sentirme. Cómo quiero responder. Qué tipo de persona quiero ser mañana.
Eso no es solo espiritual, es neurociencia. El cerebro no distingue bien entre lo que imagina y lo que vive. Cuando imaginas con emoción estás programando cómo vas a responder al día siguiente.
Duermo diferente cuando hago esto. Y me despierto diferente también.
Si quieres probarlo esta noche:
Antes de cerrar los ojos piensa en tres cosas del día por las que estás agradecida.
Luego imagina el mejor día posible de mañana. No lo pienses — siéntelo.
No necesitas copiar mi rutina
Lo que te cuento hoy es un ejemplo de cómo se ve la espiritualidad cuando es tuya de verdad. Tu práctica puede verse completamente diferente a la mía. Lo importante es que exista.
Que haya momentos en tu día donde te detienes, te escuchas y eliges desde adentro.
Eso es todo. Desde adentro hacia afuera. 💜